martes, marzo 24, 2009

Gritos de Dolor

Y lo deje morir… en ese momento no me importaron sus gritos de dolor, de rabia, sus mil gritos pidiendo mi ayuda, nada, solo escuche a mi corazón gritando de felicidad, por fin comenzaría mi verdadera vida, por fin comenzaría a vivir. En ese instante todo quedo en silencio, el hombre que nadaba en un charco de sangre a mis pies, dejo de gritar, estaba muerto, pude haber ahorrado la escena de los gritos, bastaba tan solo con matarlo y ya, pero no, preferí que sufriera, preferí por primera vez escucharlo gritar, escuchar mi nombre entre sus labios para pedirme ayuda, pesé mientras miraba mis manos bañadas en sangre,
- No Joaquín, esta vez gane yo.
Y me fui, no me preocupe de borrar mis huellas ni nada, ni siquiera de ocultar el cadáver, lleno de hoyos producto a las puñaladas, 4 creo que le di, no más, quería que sufriera, que quedara vivo, murió producto de la hemorragia. Subí a mi auto y me marche del estacionamiento, dentro del auto siempre llevaba una botella con agua, así que lave mis manos con ella, y al derramar un poco en mi mano derecha me ardió, instantáneamente recordé que al tratar de esquivar a Joaquín caí sobre un vidrio roto y esté me atravesó la mano, creo que aún llevo el vidrio dentro, junto con los recuerdos de la última pelea. Llegué a mi casa tras una media hora dentro del auto, al entrar me fui directo a la ducha, el agua que corría al desagüe era roja, tenia sangre esparcida por todo mi cuerpo, hasta en el pelo, creo que no se noto pues el color que llevaba permanentemente era un rojo fuerte, brillante, el color favorito de Joaquín.
Nunca entendí porque le gustaba tanto el rojo, alo mejor le recordaba el color de la sangre, o quien sabe porque le gustaba tanto, recuerdo que cuando le conté que quería cambiar el color de mi pelo me había exigido ponerlo de ese color, alo mejor sabía lo que le iba a pasar. Lo que es yo detesto con más ansías ese color cada día que pasa, creo que volveré a mi antiguo color, el negro. Mientras me secaba decidí que me iría a dormir un rato para despejar mi mente, entré al cuarto que estaba lleno de fotografías de nosotros, yo siempre salía triste, con cara de pena, no hay algo que odiara más en mi vida que las fotos, en cambio él siempre salía con una sonrisa en el rostro, no hay foto en la que se le vea triste, alo mejor por eso decidió ser fotógrafo, el amaba los flash. Me recosté en la cama y me sumí en un sueño profundo.
Al cerrar los ojos la primera imagen que visualicé fue nuestro primer encuentro, el día en que lo vi por primera vez, el día en que nuestras miradas se cruzaron, fue rápido yo andaba en el supermercado con una amiga -tenía 19 años, ya en ese entonces vivía sola- , nos encontramos en la parte de los lácteos, nuestras miradas se cruzaron durante unos 30 segundos, luego seguimos nuestros caminos. Sus ojos no los olvide hasta las semana siguiente cuando nos volvimos a encontrar, parecía como si me estuviese esperando, como si supiera que me volvería a ver, cuando estuve frente a él me miró fijamente y me dijo:
- Hola!
- Hola! – le respondí
- ¿Como te llamas?
- Consuelo – le dije aún sorprendida por su entusiasmo - ¿y tú?
- Joaquín, que lindo nombre
- Gracias, el tuyo igual es lindo – aún sorprendida por el elogio –
- Me preguntaba si querías ir a cenar esta noche, de verdad me gustaría mucho poder conocerte.
- Me encantaría – le dije entusiasmada –
- ¿De verdad?
- Sí, si claro
- OK, entonces dame tu dirección y te recojo a las 21:30.
Mire la hora antes de darle mi dirección eran las 17:30, me quede pensativa en momento y luego le dije:
- Si claro ¿tienes una hoja?
- Sí, toma anótala
- Toma esta es – le dije después de anotarla – te espero a las 21:30.
- Allí estaré, nos vemos luego.
- Cuídate…
- Tu igual – me dijo con una sonrisa en la cara-
Y se fue, con una sonrisa de oreja a oreja, llegué a mi casa los más rápido que pude, al ver la hora ya eran las 18:10, me di un baño de unos 40 minutos, lave mi pelo y le pude una crema especial, me puse el mismo vestido que use un mes atrás para mi despedida de 4Medio, me pinte lo menos posible, quería verme natural, un poco de rimel y brillo labial, decidí dejar mi pelo aún mojado suelto. Al ver la hora me sorprendí de lo rápido que paso el tiempo, quedaban 5 minutos para el gran momento, quise marcar este día tan especial en el calendario, era un jueves 15 de enero, luego de marcarlo sonó el timbre, abrí rápidamente.
- Wow, te vez hermosa – fue lo primero que dijo
- Jaja, gracias ti igual
Nos estuvimos mirando unos 3 minutos cuando de repente me dice
- bueno, ¿nos vamos?
- Si, si vamos
Y fue cuando me tomo la mano por primera vez. Luego caminamos hasta su auto era un descapotable negro, por lo visto no era lo que aparentaba, llegamos y me abrió amablemente la puerta, le respondí con una sonrisa tímida, subió por el otro costado del auto. El viaje fue silencioso hasta un poco menos de media hora cuando decidió romper el silencio.
- ¿Así que vives sola?
- Si, pero hace poco más de un mes
- ¿Regalo de graduación? – dijo entre risas –
- No, más bien decisión propia, nunca me lleve tan bien con mis padres.
- O sea, ¿tus ahorros de toda tu vida son tu hogar?
- Exacto.
- Que entretenido mis padres esperaron que cumpliera mis 18 años para echarme de casa, me dieron una como regalo de cumpleaños y ahora vivo solo en una casa. – dijo riendo –
- Por cierto me da un poco de vergüenza preguntarte pero
- Dime – contesto rápidamente –
- ¿Cuantos años tienes?
- 24 ¿y tú?
- 19…
- Lo supuse
- ¿Por qué?
- Olvídalo…
Llegamos al restaurante luego de haber terminado nuestra conversación, al entrar me di cuanta que era extremadamente lujosa, quede inmóvil un momento hasta que una camarera se acerco y nos llevo a nuestra mesa, que por cierto estaba súper alejada de las demás, él la había reservado especialmente para esta noche.
- Que se van a servir – dijo la camarera-
- Tráiganos una langosta con vino blanco – respondió él –
Odiaba la langosta, no le encontraba ningún sabor, aparte cuando chica con mis padres siempre salíamos a comer langosta, desde pequeña que no me gustaba.
- Consuelo, consuelo ¿Qué te pasa?
- Eeh, no nada, perdón…
- Si no te gusta la langosta, solo dime para cambiar el plato.
- La verdad es que no - le dije con la cabeza baja –
- OK, entonces ¿que quieres?
Mire la carta y lo que más vendían eran mariscos así que opte por un ensalada.
- Una ensalada, César si es que hay
- Bueno entonces tráiganos dos ensaladas César con vino blanco, ¿tomas vino cierto?
- Sí, si tomo vino
- Tráiganos eso, por favor
- Entonces dos ensaladas César, con vino blanco ¿algo más?
- Por el momento nada
Nos miramos un momento hasta que me dijo
- ¿Puedo hacerte algunas preguntas?
- Bueno le respondí
Al responder nunca imagine que me harían el cuestionario mas largo que me han hecho en mis 19 años de vida.
- ¿Tu nombre completo?
- ¿Tu cumpleaños?
- ¿Qué signo eres?
Fui respondiendo una a una sus preguntas, me tomaba mi tiempo para responderle, no para pensarlas eran preguntas fáciles, si no más bien para mirarlo a los ojos, sus perfectos ojos azules que nunca olvide!.
- Consuelo Nicole Mora.
- El 23 de Julio.
- Leo.
- ¿Cual es tu comida favorita? – siguió preguntando –
- La comida Italiana
- ¿Tu país favorito?
- Francia
- ¿Grupo favorito?
- Me gusta la música en general, no podría nombrarte un solo grupo.
- ¿Tu libro favorito?
- No eh leído lo suficiente como para decirte cual es el mejor de los mejores, pero me gusta la ciencia ficción.
Y así siguió por un largo rato más, terminada la cena, seguimos conversando un tiempo más, a ratos nos paralizábamos con las miradas, quedábamos inmóviles, ni siquiera parpadeábamos, había una conexión entre nosotros hermosa J. En uno de nuestros momentos de paralización, nos interrumpió una camarera, para preguntar si queríamos algo más. Joaquín le respondió con la mirada, y la camarera se marcho, se me salieron unas risitas y Joaquín se largo a reír, llamo a la camarera y le pidió la cuenta. Nos fuimos a su auto y nos quedamos hay.En eso desperté de mi sueño, tocaron el timbre de la casa.

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